EN COMPETENCIA Fundación El Libro 2026
Escribiendo La Criadora · Reina Madre
Matías J. Ortiz
Rosario · Santa Fe · Argentina

Matías J. Ortiz

Desde adentro del trabajo. Rosario, el Paraná, el silencio heredado.

Publicado en: Custodio / Antología Una Sombra Común / Editorial Patas de Cabra · La Granja / Distopía Nébula / Editorial Rubin En competencia: Promesa y Castigo / Fundación El Libro 2026 · Metal que Crece / Premio UPC DE CIENCIA FICCIÓN 2026 Laburante. Escritor. Rosarino.
La Turna — Turno Noche
Sobre un relato Abril 2026

LA TURNA: tres mujeres, una máquina apagada y lo que no se dice

Tres mujeres en el turno noche de una fábrica de plástico. Un técnico de mantenimiento que no vuelve del fondo del galpón. Un detective con un cuaderno rayado. Y una que se quedó callada.

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Rosa — Belleza Purasangre
Sobre un relato Abril 2026

ROSA CARNÍVORA: una sonrisa perlada, una *diva asesina*

Un obrero escribe en el teléfono durante el turno de nueve horas. De esas notas sale Rosa Carnívora: una esclava con perlas en las encías, un vestido de cincuenta lenguas muertas y un incendio que no se apaga.

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Hombre Roto — Artista Desconocido, 2026
Sobre un narrador Marzo 2026

LIBERTAD o RESISTIR: la misma historia contada dos veces

El narrador cuenta la misma historia dos veces y cambia los hechos. Un paralítico en silla de ruedas, un búnker, chapas grabadas con clavo: qué pasa cuando el testigo edita su propio testimonio.

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Sobre mí

Matías J. Ortiz Matías J. Ortiz · Rosario

Me llamo Matías Joel Ortiz. Nací y vivo en Rosario, Santa Fe. Laboro nueve horas por día. El resto del tiempo le pego a las teclas hasta que las articulaciones duelen.

Tengo dos libros en competencia: Promesa y Castigo —once herencias malditas del litoral santafesino— y Metal Que Crece, una novela corta que entrelaza seis voces de la Argentina ocupada. Egixi, seis relatos de la ocupación, y El Lomo, siete cuentos del cordón industrial santafesino. En El Lomo, los siete cuentos van de Las Delicias a El Fondero. La pieza que más demora me trajo —y la que más cierra el libro— es La Despostadora: una mujer de sesenta y dos años, despostando para Swift desde 1976. Tengo en mi cajón otra novela terminada: La Religión De Los Diablos. Y otras dos por finalizar: La Criadora y Reina Madre.

Toco el piano. Hago teatro. Leo casi todo lo que encuentro. Tengo hambre de muchas cosas y la cabeza llena de historias por escribir.

La literatura argentina tiene muchas voces porteñas, muchas voces académicas. Yo no vengo de ahí. Escribo ciencia ficción desde mi cuerpo, las herencias malditas las escribo desde mi árbol genealógico. A El Lomo lo terminé de pulir un primero de mayo. Es lo que soy.